• Mas allá de los Hechos
Las consecuencias del desplazamiento forzado no paran cuando las victimas dejan sus vidas y sus lugares de origen atrás, este es un hecho que trasciende las fronteras geográficas, el tiempo y el mundo material para enquistarse en la memoria de las victimas afectando su salud mental y su normal desarrollo. Si bien muchas victimas no evidencian trastornos psiquiátricos, esto no quiere decir que su salud mental no se ha visto afectada. Como lo manifiesta Martin Baro la salud mental constituye una dimensión de las relaciones entre las personas y grupos, y es en este ámbito donde se pueden apreciar el verdadero impacto del flagelo del desplazamiento forzado ya que como toda guerra se da paso a la violencia como medio primario de la resolución de conflictos en la sociedad, se da paso a la polarización de la sociedad y a la mentira como arma de encubrimiento personal y grupal.
Es este deterioro colectivo de las relaciones sociales el que obliga a entender que la salud mental de las víctimas no puede ser enfocada desde su individualidad ya que se estaría pasando por alto la crueldad a la que fueron sometidas ellas mismas y la sociedad que los acogía en su momento.
Tras décadas de
violencia estatal y social sistematizada la reconstrucción de las vidas de las
victimas del desplazamiento demanda no solo el reconocimiento de sus estatus de
víctima, sino que se requiere que ellas puedan acceder de forma abierta a su
historia en busca de verdades que esclarezcan los hechos criminales que
vivieron. Todo esto le permitirá a las victimas salir de la clandestinidad para
empezar a ser partícipes activos de la reconstrucción del tejido social que fue
contaminado y destruido con la sangre y sufrimiento de ellos y sus familias.

